Unos críticos austrohúngaros: Berlanga y Azcona

Berlanga y Azcona, seguramente el tándem más fructífero del cine español. Dos autores cuyas plumas trazaron las sátiras más mordaces del franquismo y los años posteriores a ese régimen. Si algo se ha destacado siempre fue su capacidad para burlar la censura franquista y criticar tanto la política como la sociedad del régimen. Precisamente uno de sus mayores logros fue hacer que aquellos que eran criticados se rieran de sí mismos sin enterarse de que se les estaba criticando. Nosotros nos centraremos en sus principales trabajos. Podríamos citar varias películas más, y deberíamos añadir –aunque por cuestión de espacio sólo podremos mencionar- a otro gran cineasta como Juan Antonio Bardem.

La primera gran película es, cómo no, Bienvenido Mister Marshall (1953), una auténtica obra maestra, en donde mostraron la estulticia de unos dirigentes locales, engalanando el pueblo para el –efímero- paso de los estadounidenses y su ayuda económica, y engatusados, al igual que el pueblo, por un representante y negociante charlatán que pretendía hacer pasar un pueblo castellano por un pueblo andaluz. Un film con escenas míticas como el alcalde del pueblo prometiendo a sus vecinos que tenía una explicación que darles.

Luego vendrían otros clásicos como Plácido (1961) y su retrato mordaz de la miseria social, con esa burguesía que invitaba a cenar a pobres para redimirse, y que además suponía una crítica a la campaña lanzada por el franquismo «siente un pobre a su mesa». O el Verdugo (1963) con un nuevo verdugo incapaz de ejercer como tal. Y tiempo después, la trilogía de la familia Leguineche. Primero llegó La escopeta nacional (1978), en donde caricaturizaban unas costumbres y usos de cazas de una pretendida y decadente alta sociedad y de unos arribistas, sin dejar de caricaturizar los tejemanejes de una cierta política. Luego Patrimonio nacional (1981), con –nuevamente- una “aristocracia” decadente, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y de observar que su familia y su palacio estaban en ruinas y que no había forma de mantenerlos, con deudas a Hacienda de por medio. Y por último: Nacional III (1982), colofón final (aunque se proyectó la realización de una cuarta) a las pericipecias de esta familia.   .

Son estas sólo una pequeña y selecta muestra de lo que fueron capaces estos dos genios juntos. Pero hay más, varias más que añadir a esta lista de películas críticas con la sociedad y la política del periodo. Y pese a que éste ya no sea el nuestro de ahora, nunca se ha de dejar de revisitar estos clásicos del cine español, pues con ellos podemos reírnos mucho, aprender más y, tal vez, desesperarnos todavía un poco más al ver que algunas cosas parecen no cambiar.

Son estas sólo una pequeña y selecta muestra de lo que fueron capaces estos dos genios juntos. Pero hay más, varias más que añadir a esta lista de películas críticas con la sociedad y la política del periodo. Y pese a que éste ya no sea el nuestro de ahora, nunca se ha de dejar de revisitar estos clásicos del cine español, pues con ellos podemos reírnos mucho, aprender más y, tal vez, desesperarnos todavía un poco más al ver que algunas cosas parecen no cambiar.

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